El precio que publicás es el que se liquida
Si publicás el precio, ese importe es del organizador. Quien compra paga encima el cargo de servicio. El organizador recibís el precio. No hay un segundo porcentaje descontado del precio, ni un cargo por cada QR emitido.
Si la plataforma descuenta un porcentaje del precio y además cobra un cargo al comprador, anotalos los dos. Comparar solo el número grande de la home deja afuera el que te vacía la caja.
Cada tanda necesita un cierre
Publicá menos precios y con una regla cada uno. Una preventa puede cerrar por fecha o por cantidad. Si cierra «cuando se acabe o cuando llegue el día, lo que pase primero», escribilo en la página del evento. Si no, el comprador de la tanda general discute el precio de la anterior.
El cupo total no puede pasar el aforo que permite el local. El software cuenta entradas emitidas. No pide el permiso en el ayuntamiento ni en el venue.
Cuándo se ordena la liquidación
Tickean ordena la liquidación del precio de la entrada dentro de los 2 días hábiles siguientes al día de la venta. Un día hábil es un día de semana que no es feriado. Una venta del lunes se ordena el miércoles. Una del viernes, el martes siguiente. Si el lunes es feriado, ese día no cuenta.
La orden sale en esa ventana. El banco, o la cuenta de pago, acredita cuando acredita. El reloj arranca el día de la venta, no la noche del evento. Una preventa de octubre para un show de diciembre no queda trabada hasta que el show termina.
Un ejemplo con el precio publicado
Si publicás la entrada a S/ 40, ese importe es del organizador. Quien compra paga encima el cargo de servicio. El organizador recibís la entrada a S/ 40. No hay un segundo porcentaje descontado del precio, ni un cargo por cada QR emitido.
200 entradas a S/ 40 son S/ 8.000. Si esas entradas se confirman un lunes, la orden sale el miércoles. Las mismas unidades vendidas un viernes se ordenan el martes. El cargo de servicio no se resta de ese producto.
Un enlace, y el conteo fuera del chat
Cerrá la venta en un enlace que puedas mandar por Instagram, por WhatsApp o pegar en tu sitio. Si varias personas venden, cada una necesita un seguimiento propio. Una lista de transferencias en un grupo no dice qué entrada se pagó, cuál se reintegró y cuál se presentó en la puerta.
El comprador tiene que recibir el código sin pedirlo por mensaje. Si la entrega depende de que alguien esté despierto, la fila de la puerta empieza en la bandeja de entrada.
Qué resuelve el QR y qué no
Cada entrada emitida lleva un código de un solo uso. En la puerta se lee con un celular. Si el mismo código se presenta otra vez, la segunda lectura no tiene que abrir: el control sirve para eso, para no cobrar dos veces la misma entrada ni dejar pasar una copia.
El QR no reemplaza el aforo de la licencia ni el personal de seguridad. Dice quién compró y si ese código sigue vigente. Cuánta gente puede haber en el local lo dice el permiso del venue, no la ticketera.
Qué queda fuera de esa orden
No entra una venta hecha mientras la verificación de identidad del organizador está incompleta. No entra un importe ya reintegrado. No entra un contracargo. No entra un importe que haya que retener por una alerta concreta de prevención de lavado de activos.
Esas cuatro exclusiones no estiran el calendario de las demás ventas. Si un reintegro o un contracargo aparece después de liquidado el importe, se descuenta de la liquidación siguiente o se reclama. El resto se liquida igual.